
97- REFLEXIONES DE UNA GUERRA. Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich, de la provincia de Burgos.
Cuando escribo el presente texto, las fuerzas anglo-americanas llevan nueve días combatiendo en el interior un
país llamado Irak. Y como uno de los resultados, las noticias están metiendo la guerra en nuestra sala de estar a
través de la televisión y de los periódicos. Me siento culpable, porque con tanta insistencia en noticias bélicas me
hacen ver la guerra como si ésta existiera para que yo me entretenga. Los pormenores de esta película narrada
minuciosamente en texto de prensa, en comentarios e imágenes televisivas sin reparos éticos, debates políticos, y
tertulias en tele y radio, resultan omnipresentes. Y hablando de películas y con sorna, ahora que ha sido tiempo en
Holliwood de reparto de premios, yo hubiera dado un óscar al clima por los efectos especiales de las tormentas de
arena del desierto en este film, por desgracia real. En definitiva, dejando a un lado el cine y su autopropaganda
oscarizada, nadie se pone de acuerdo en las reflexiones sobre el tema de actualidad, resultando evidente la
existencia de una crispación en un grado tan elevado que, salvo sangre humana y bombas, dicho sólo
metafóricamente, uno no sabría bien si la guerra está en Irak, o la tememos aquí.
Cada persona tenemos una ideología determinada, y yo no sería excepción en dicho punto. Siempre me he cuestionado si llegamos a la ideología personal por razonamientos propios o es la ideología la que condiciona cualquier reflexión personal. Me inclino por pensar en la existencia de un círculo vicioso donde somos conducidos por líderes políticos, religiosos, o de cualquier otra índole, como sin rechistar un rebaño de ovejas sigue a su pastor tanto si las lleva por la vereda como si las introduce por barbechos o rastrojos. Ciertamente, en este aspecto su señorías parlamentarías, tanto de unos partidos como de los otros sobre el tema deeste texto esgrimen una serie de tópicos irreales y tonterías absurdas, sólo aceptables si se comulga con su ideología, y reprochables si se adopta una posición neutral. Y, lamentablemente, por tener mi ordenador en el cuarto de estar me he tragado todos los debates parlamentarios sobre el asunto por iniciativa de mi padre encendiendo el televisor.
No voy a dar una visión política a mis reflexiones, aunque para ello haya de renunciar a la mitad de mis posibles comentarios. Este boletín pertenece a una Organización calificada de apolítica en sus estatutos. Tal calificación ha de ser respetada sin herir ninguna susceptibilidad sean cuales sean las ideas de cada uno de los miembros. Estamos aquí con el nexo común de la ataxia. Ése es el motivo por el que nos hemos asociado en busca de mejoras para los pacientes. Estaría fuera de lugar la mención de ideas tendentes a la divergencia y que pudieran perturbar la armonía de nuestra convivencia. Sólo analizaré puntos cuyo desarrollo, pienso yo, no puedan perjudicar nuestras relaciones.
Por otra parte, ni siquiera yo mismo sé dónde se encuentra mi opinión sobre este asunto. Menos mal que la resolución a este conflicto no depende de mis decisiones, pues si dependiera ya me había vuelto completamente loco. Aunque vería con buenos ojos un cambio de régimen en Irak, como cristiano creo el principio de que el fin no justifica los medios. Pero, también como cristiano, creo que lo de poner la otra mejilla cuando te peguen un tortazo, no se lleva ni siquiera entre los líderes del Vaticano. Por otra parte, NuevaYork ni siquiera podrá poner la otra torre gemela, porque destruyeron ambas. Igualmente, me resulta fácil llegar a pensar que la violencia engendra más violencia, pero si ya es dudosa aquí la legalidad, no existe poder ejecutor de esa legalidad... con lo cual, o estaríamos ante el vacío, o ante el único recurso de poner la otra mejilla. Es indudable que la violencia legal también engendra violencia. Por ejemplo, la cárcel normalmente no es generadora de reinserción en la sociedad. ¿Pero qué habría de hacerse?... ¿llevar al delincuente a la comisaria a echarle un sermón y posterior absolución?... ¿o darle también la casa cuando te robe el coche? Pero es qué estamos hablando se dos cosas que, a pesar de tener cierta analogía, no se corresponden directamente. En la delincuencia existe la acatación social la figura de un juez que dicta sentencia, pero luego existe un poder que hace que tal sentencia judicial se cumpla. Y es que los delincuentes se partirían de risa acumulado sentencias judiciales si detrás del juez no viniera otro cuerpo armado enchironándolos.
Aquí, tal vez pudiera verse a la ONU en el papel de la legalidad, como el juez que imparte sentencia en la delincuencia. Evidentemente la ONU tendría tal legalidad, aunque existan lagunas tan grandes como la del derecho al veto... que por el bien de la humanidad debiera desaparecer, pero me temo que ninguno de los grandes gatos va a soltar sus privilegios. Sea como sea, después y detrás falta un poder que haga cumplir las resoluciones de la ONU. Así sin esa fuerza, sólo son papel mojado para las hemerotecas. Cualquier país, o cualquier mandatario, se puede tomar a chirigota tales resoluciones de la ONU... y esto no es nuevo.. hay varias sin cumplir. Tampoco creo ofender a nadie si afirmo que Sadam, al igual que otros caraduras, es un caradura a quien le importa un pito lo que la ONU diga o deje de decir. Supongamos, sólo por suponer, que a Sadam le asistiera todita la razón del mundo... si ante una fuerza aplastante, no es capaz de irse en vez de exponer a su pueblo a una tragedia, para mí es un cochino egoísta. Podría decírseme que está arropado. Claro, todos sabemos lo que es una dictadura y el efecto caudillaje donde el aceptar y vitorear al régimen es cuestión de sí o sí... y no es tan a la fuerza, es fuerza convertida en propaganda y propaganda convertida en fuerza... la oposición ha sido anulada antes de que imparta sus ideas contrarias al régimen dictatorial. Tengo los años suficientes para haberme tragado el NODO cada vez que iba al cine.
Decir "no a la guerra" me parece perfecto y encajaría completamente en mis ideales. No obstante, es inútil vociferar y, a veces, resulta tan contraproducente como encrespador de ánimos. Se necesita acercar las posiciones de los beligerantes. ¿Cuál es la fórmula? Me temo que eso no está en mis manos. La verdad es que el "no a la guerra" ha integrado en su torno a tantas plataformas con ideologías tan distintas y con tantos intereses diferentes, que uno no sabría bien qué está apoyando en esa clase de manifestaciones donde confluyen gran cantidad de personas totalmente sinceras y bienintencionadas con otras interesadas en desgastes políticos y con unas terceras violentas, lo cual ya es altamente paradójico en manifestaciones con lemas pacifistas.
Un error muy corriente en nuestra actualidad me parece pensar en la guerra como en eso que sólo tiene lugar el países lejanos con ruido atronador de cañonazos y bombardeos. De tal deformación de esa idea se desprende una falso concepto del pacifismo. El pacifismo lo lleva cada cual en su propio corazón. No es más pacifista quien más pancartas lleva, ni quien más vocifera, sino quien mejor sabe vivir la paz con quienes se relaciona a diario. Y lo demás, si fuese solamente un hecho aislado, sin ser acompañado por una convivencia pacífica, resulta un golpe de efecto para engañarnos a nosotros mismos.
Otro error corriente es creernos superiores a nuestros antepasados pensando tener actualmente una gran conciencia sobre la guerra capaz de reducir los conflictos bélicos casi a la nada en comparación con los siglos precedentes. Sí, los hemos reducido, sí, eso sí, ¡pero cuidado con la interpretación!. Para que así sea, únicamente hay cambios externos al ser humano: facilidades de comunicación y divulgación, democracias que hacen que las guerras no dependan de un minúsculo grupo de personas, sofisticación de armamentos, miedos a la alta sofisticación de las armas, otros factores que ya no hacen viable económicamente los acontecimientos de conquista y ocupación de territorios, etc. Sin embargo, nada ha cambiado en la condición del corazón humano. La guerra no es sino un reflejo de cuanto sucede a diario y a cada momento en la sociedad: la pugna hegemónica, la lucha por desbancar a alguien del poder, la pelea por intereses económicos, de prestigio, de aparentar, o de cualquier otro tipo... el preferir quedarse tuerto por dejar ciego al rival, etc., todas estas cosas son el pan de cada día en la actualidad de la sociedad: en la empresa, en el club, en la organización, en la política municipal, regional, y nacional, incluso a veces dentro de la misma familia.
Ya no vale hacerse los ingenuos pensando que la esfera internacional es otro plano distinto, donde no puede verse reflejadas las rencillas expuestas el párrafo anterior, y hacerse de cruces cuando pasan cosas como ésta de la guerra comentada. Y tal vez resolvemos la papeleta con un "no a la guerra" en lugar de examinar nuestra conciencia respecto a la relaciones pacíficas con los demás. No hay nada de extraño aquí. Sobre asombros, a la vista de esta guerra y de sus cabecillas implicados, hace pocos día recordaba una fábula, que en mi cabeza, atribuyo a Iriarte, y cuyos versos, hablando de memoria, son: "Una cabra, que altanera, / llegó a instalarse en un puente, / encontrose frente a frente / con otra no menos fiera. / Disputan, faltas de juicio, / riñen luego, se acometen, / y ruedan al precipicio. / La moraleja habrá pocos / que no la entiendan. / No te asombres / que a veces también los hombres / se conducen como locos".
Finalmente, quiero hacer mención a la infinita desigualdad noticiera de distintos conflictos bélicos, aún con un número de bajas mucho mayor, civiles, sí, civiles. En realidad la manipulación de la información y de la política nos llevan por aquí o por allá, en pos de oscuros intereses, por desgracia, dejando con el culo al aire lo de que un ser humano vale lo mismo que otro ser humano. ¿Quién sabe algo de las guerras de Angola, o de Camboya, por poner ejemplos? Pero hay en el mundo otra guerra que, sin pinta de parar o de menguar, se cobra diariamente millares de víctimas, sí, no hay error, he dicho millares diariamente. Es el hambre. Y no me vale decir que aquí no se aprietan los gatillos. Es lo mismo, ya les ha condenado a muerte nuestro egoísmo.¿Cuántas noticias hay sobre este asunto? ¿Quién solicitará un debate parlamentario por ello? ¿Quién se manifestará por un "no al hambre"?. Nadie, evidentemente no nos manifestaremos nadie. Eso no es motivo para desgaste político y manifestarse, a diferencia del "no a la guerra", no nos deja disculpados de nada en nuestro interior, sino que, por el contrario, nos recordaría la culpabilidad por nuestros egoísmos y nos exigiría un compromiso del que queremos asumir . Y como hoy estoy de versos, aunque los saque de contexto, citaré unos, sumamente cadenciosos, de Bécquer: "Cerraron sus ojos / que aún tenía abiertos. / Taparon su cara / con un blanco lienzo. / Y unos sollozando, / otros en silencio / de la triste alcoba / todos se salieron / ¡Dios mío / qué solos se quedan los muertos!". Y yo me digo: ¡Dios mío, a pesar de estar vivos, que solos dejamos a los hambrientos!.