
53- AMOR DE MADRE. Por Miguel-A. Cibrián, paciente de Ataxia de Friedreich.
La historia utilizada en esta ocasión para homenajear a las madres en su día (en España es el primer domingo del mes de Mayo) es tan elocuente y sencilla como una fábula de animales. El relato, aquí descrito, apareció hace varios años en los artículos del National Geographic. Por tanto, es una adaptación para este fin basada en un hecho real. Sucedió después de un gran incendio en el bosque Yellowstone National Park. Se basa en un hallazgo de los guardabosques que ascendieron a la montaña para evaluar los daños provocados por el fuego.
Un guardabosques de cuantos trabajaban en Yellowsone
National Park encontró un ave casi literalmente petrificada
entre las cenizas: Estaba agachada sobre la tierra en la base de
un árbol, como si fuera una escultura enegrecida y parcialmente
chamuscada, simulando estar incubando los huevos de un
hipotético nido sobre el suelo. Horrorizado por la visión de tan
macabro espectáculo, el guardabosques golpeó levemente sobre
el ave con el palo que llevaba para apoyarse. Nada más
producirse la leve sacudida, tres diminutos polluelos echaron a
correr desde debajo de las alas de la madre muerta. La amorosa
madre, siendo totalmente consciente de desastre inminente,
había llevado su descendencia al remanso de la base del árbol y
los había recogido bajo sus alas a pesar de saber, por instinto, el
peligro de los humos tóxicos y de las llamas.
El ave adulta hubiera podido volar en busca de lugares más seguros a medida que avanzaba el fuego. Sin embargo, en uso del instinto maternal se había negado a abandonar a sus polluelos. Cuando el calor de las llamas chamuscaron sus plumas, la madre había permanecido firme sabiendo que tenía a sus hijos bajo su cuerpo. En resumidas cuentas, había preferido morir mientras intentaba que sobrevivieran sus polluelos a quienes protegía cubriéndolos con sus alas.
Creo que no hace falta ningún comentario a este relato para entroncarlo directamente con la maternidad humana y el amor maternal. Tal vez debiéramos avergonzarnos porque una madre no merece solamente una fiesta al año, sino un reconocimiento durante toda la vida. No obstante, para quienes tenemos tendencia a ocultar las emociones, nos viene bien una fecha para tener un pretexto para sacar a la luz nuestros sentimientos hacia ella, ocultos durante todo el año, darle un beso y decirle: "ˇFELICIDADES, MADRE!".